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Dejemos una cosa clara: las mujeres NO nos volvemos locas cuando tenemos la regla, cuando tenemos cambios de humor.

Estar con la regla o estar premenstrual no perjudica tu capacidad de razonamiento. Lo que pasa es que sí tienes menos paciencia y menos capacidad para gestionar el estrés, y de repente no te sale callarte más por algo por lo que seguramente llevas semanas callando.

No, no es que estés hipersensible, irritable y lo exageres todo, no dejes que lo usen como argumento para quitarte la razón. Si un tema sale en esos días, es porque ya era un problema antes, sólo que antes te callaste y tragaste y tragaste hasta que ya no pudiste más, y tu ciclo menstrual te hizo el favor de anteponer tus derechos y a ti misma al deseo de mantener la paz. Eso no significa que haya cosas que te importan «sólo unos días al mes». Las cosas por las que saltas durante la menstruación son importantes siempre.

Que levante la mano quien no se haya sentido una persona loca cuando estaba en fase premenstrual. Sin embargo, lo que en un lenguaje patriarcal moldeado por la visión de los hombres se suele llamar «cambios de humor» tiene un gran poder. Lo que ellos llaman cambios de humor, yo lo llamo ciclicidad. De repente tu cuerpo ya no tolera lo que lleva días callando, y saltas para dejar claro lo que a partir de ahora vas a tolerar y lo que no. El ponerte por delante a ti misma en estos días y no tolerar más mierda de los demás te permite reclamar tus derechos, sincerarte y empezar renovada el nuevo ciclo.

Ser consciente de esta realidad es el primer paso para reclamar tu ciclo como algo lleno de poder. Tu autocuidado empieza con la aceptación de tu naturaleza cíclica. Aprende a prestar atención a tus necesidades y deseos, y a enorgullecerte de los cambios por los que pasas mes a mes. 

Aunque tengas la regla, aunque estés premenstrual, tienes razón, y tienes derecho a enfadarte, a sentirte cansada, a sentirte harta, a sentirte antisocial, a necesitar espacio, a sentirte como te sientas en cada fase de tu ciclo. Nos quieren calladitas y sonriendo, quieren que seamos la misma persona durante todo el mes, pero es que el cuerpo no va así, y de hecho es lo mejor que nos podría haber pasado.

El problema es el patriarcado, no eres tú. Nuestra sociedad enaltece la productividad y los comportamientos masculinos, mientras que castiga las emociones. Todas queremos ser hombres, ser lineales, ser líderes, ser productivas. Durante siglos nos han invisibilizado y han negado nuestras necesidades y nuestra manera de ver el mundo.

Tenemos que autocurarnos a nosotras mismas, y querernos y aceptarnos: estando tristes o contentas, inquietas o enérgicas, productivas o cansadas, llenas o vacías, secas o húmedas, solitarias o sociables. Todos esos estados son saludables y deseables en nosotras.

Redefinamos el sentido de productividad. No sólo el trabajo y estar ocupada es productivo. Enfadarte es productivo. Aislarte es productivo. Socializar es productivo. Trabajar es productivo. Crear es productivo. Descansar, aunque difícil, es productivo. Es productivo para tu autoestima, para tu bienestar, para tu salud física y mental. Para deshacerte de todo lo que ya no quieres mantener en tu vida, y conseguir más de lo que sí quieres en tu vida.

Quédate y explora conmigo esta parte de ti.